Muchas veces he encontrado a padres (y apoderados) que concuerdan en una razón común:
"A los niños hay que enseñarles las cosas como son realmente"
¿Y cómo son las cosas "realmente"?
Estamos dejándonos avasallar por la tecnología, por la economía, por el egocentrismo y por muchos permisos que a la larga, le terminan saliendo caro a la sociedad.
Hoy los niños y los jóvenes (e incluso los adultos):
- Enseñamos a ya no caminar, ni a andar en bicicleta (tanto que a veces al ciclista lo miramos como un estorbo en una carretera o pista); por que "el tiempo es dinero y no hay que perderlo".
- Enseñamos que ya no importa mucho la ortografía, ¿total? el corrector del software de ofimática corrige todo eso; ni somos hábiles con las matemáticas (benditas sean las calculadoras), ni redactamos informes, es más, casi ni escribimos (recordemos que ya existen software para que la PC "nos escuche y copie").
- Hoy el contenido
sexual ysensual está en todos sitios (gracias internet) e incluso en los mismos medios de prensa, serios o no; y si alguien intenta cambiar o detenerlos se les acusa de dictadores, de intervencionismo y salen a "luchar por la libertad de expresión"; y a quienes criticamos eso, nos llaman "cucufatos", "retrógrados" o hasta "imbéciles fanáticos religiosos". Y no es que estemos en contra de la exposición de ese material, es que estamos en contra de que sea tan explícito y tan accesible para los niños. - Hoy enseñamos a ser desconfiados, a pensar sólo en nosotros, a que si alguien nos pide "un sol" en la calle, seguro es para drogarse o para otro vicio, menos para alimentarse o subsistir. Enseñamos a no confiar en nadie "ni en tu propia sombra" dicen. Enseñamos que es más seguro vivir en islas sociales, dándole la espalda a realidades de las que no nos sentimos ni culpables, ni responsables.
- Enseñamos a que los animales son eso, animales. Ya dejaron de ser "criaturas de dios" o "los mejores amigos de una persona". Ya no más. Ahora si un perro te estorba, mándalo a la calle, o intenta abandonarlo a su suerte, a que muera de hambre, sin un hogar. Finalmente mantener una mascota es un gasto más.
- Les enseñamos a usar un celular, para estar siempre en contacto, pero no les dijimos que esos medios son justamente eso; "MEDIOS" y no fines.
- Les enseñamos que las cosas cuestan, que la vida es dura y que debemos asegurar nuestro futuro económico; les enseñamos que debemos preocuparnos siempre por el dinero, ya que éste definirá tu futuro, tu presente, tu tranquilidad, tu seguridad, y también tu muerte. Pero nos olvidamos de enseñar que el dinero no se lo lleva uno a la tumba, ni las joyas, ni los autos. Ni tampoco enseñamos que con el dinero que gastamos en una cerveza, o una cajetilla de cigarros, hubiera podido comer un ser humano en la tierra. Finalmente, ese no es nuestro problema, es la mala suerte/decisión de esa gente.
- Les enseñamos que en la vida hay gente deshonesta, amoral, sin palabra, llenas de hipocrecías y rencores, de falsas promesas, que nos mienten para conseguir lo que quieren; y que por lo tanto, nosotros debemos ser "peores que ellos" para que "no nos hagan daño".
- Les enseñamos a no tener ideales, a no luchar por esos ideales; a callar porque sino "me quedo sin trabajo" o "te quitan la beca" o porque seguramente es mejor "no meterse en problemas que no son tuyos", INDIFERENCIA, le llaman algunos.
Afortunadamente, los niños y los jóvenes, e incluso los adultos, no solamente aprendemos lo que nos enseñan; SINO QUE APRENDEMOS LO QUE NECESITAMOS APRENDER.
Y esa juventud de hoy está aprendiendo lo que ya no nos enseñan... ¡Gracias a Dios!
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